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¿Cómo identificar el dolor en los perros?

    Los comportamientos que podrían indicar dolor en los perros

    El signo más común de dolor en los animales es un cambio en el comportamiento (Hellyer et al., 2007), como la desaparición de comportamientos normales o la aparición de nuevos comportamientos. Los perros, al igual que los humanos, pueden manifestar una variedad de comportamientos cuando experimentan dolor. Estos comportamientos pueden ser sutiles o evidentes, y su identificación temprana es crucial para abordar el malestar de manera efectiva.

    Comportamientos normales y anormales

    Diferenciar entre comportamientos normales y anormales se puede basar en varios aspectos como la adecuación de comportamientos específicos en un contexto dado, la frecuencia, la severidad o la duración de un comportamiento en un contexto dado, y la secuencia del comportamiento (normal o alterada). El contexto en el que ocurre el comportamiento permite distinguir entre comportamientos apropiados e inapropiados. La agresión, por ejemplo, puede ser una respuesta adecuada en algunos contextos y sirve para diferentes propósitos según el contexto. Teniendo en cuenta que la agresión sirve como comunicación normal para perros los, señalando «detente», «déjame en paz» o «aléjate», entonces la agresión en respuesta a una amenaza como autodefensa también se consideraría normal. La aparición repentina de nuevos comportamientos (pica, agresión, comportamientos ansiosos), especialmente en animales de mediana edad o mayores, indica una condición médica subyacente. Además de cambios conductuales, también puede haber pérdida de comportamientos aprendidos o comportamientos estereotipados (acción que se repite en bucle).

    Los comportamientos más comunes clasificados como «pérdida de comportamientos normales» son la disminución de la movilidad o actividad, la actitud letárgica y la disminución del apetito, y los «comportamientos anormales desarrollados» más comunes son la agresión, las reacciones de miedo, la eliminación inapropiada, la vocalización, la disminución de la interacción con otras mascotas o miembros de la familia, la expresión facial alterada, la postura alterada, la inquietud y el esconderse (Hellyer et al., 2007)

    Os dejo à la derecha un ejemplo sacado de un estudio (Mota-Rojas et al., 2021) donde se pueden ver dos perros mostrando signos de dolor. Estos pueden variar dependiendo de la intensidad del dolor y la raza del perro. En el caso de dolor leve, las orejas están apuntando hacia atrás y pueden incluso estar aplanadas en la cabeza/cuello. Esto a menudo se combina con cejas levantadas, lo que solemos pensar que es una cara de ‘tristeza’. El dolor más severo se caracteriza por ojos semicerrados, tensión en las mejillas y vocalizaciones.

    ¿Cómo identificar el dolor en los perros?
Los comportamientos que podrían indicar dolor en los perros

    Comportamientos asociados al dolor en los perros

    En un estudio científico se explorarón los comportamientos asociados al dolor en los perros analizando casos reales: numerosos estudios han demostrado que los perros pueden exhibir una variedad de comportamientos cuando experimentan dolor. Estos incluyen cambios en la postura y el movimiento, como cojera, rigidez al levantarse o sentarse, evitar saltar o subir escaleras. Además, los perros pueden mostrar signos de malestar emocional, como ansiedad, irritabilidad, agresión y cambios en los patrones de sueño y alimentación.

    Cambios en la postura y el movimiento:

    • Cojera: uno de los signos más evidentes de dolor en los perros es la cojera o claudicación. Esto puede manifestarse como una alteración en la marcha, donde el perro evita apoyar completamente una o varias extremidades.
    • Rigidez al levantarse o sentarse: los perros con dolor pueden mostrar rigidez al levantarse de una posición de descanso o al sentarse. Pueden moverse con cautela y mostrar resistencia al cambiar de posición. La rigidez después del descanso es un signo cardinal de la enfermedad articular, y a menudo está presente antes del inicio de la cojera manifiesta.
    • Evitar saltar o subir escaleras: los perros con dolor en las articulaciones pueden evitar saltar (por ejemplo, ya no se suben al sófa o en la cama) o subir escaleras debido al malestar que experimentan al realizar estas actividades.

    Comportamientos de desplazamiento:

    • Bostezos: aunque comúnmente se asocia con la fatiga, el estrés o la ansiedad, los bostezos también pueden ser un signo de malestar en los perros.
    • Lamido excesivo: los perros pueden lamer repetidamente una parte específica de su cuerpo en un intento de aliviar el malestar localizado en esa área.
    • Movimientos repetitivos / estereotipias: algunos perros pueden exhibir movimientos repetitivos, como rascar o frotar una parte del cuerpo, como una forma de aliviar el dolor o la incomodidad.

    Signos de malestar emocional: miedo, ansiedad, agresión y estrés

    • Ansiedad: el dolor crónico puede provocar ansiedad en los perros, manifestándose como inquietud, nerviosismo y vocalización excesiva.
    • Irritabilidad: los perros pueden volverse más irritables cuando están en dolor, mostrando reacciones exageradas a estímulos mínimos y siendo menos tolerantes hacia otros animales o personas.
    • Agresión: el dolor puede desencadenar comportamientos agresivos en los perros, especialmente si se sienten amenazados o si experimentan dolor al ser tocados o manipulados.
    • Automutilación: debe alertar siempre sobre la presencia de dolor, que puede ser de origen local o neurogénico.
    • Depresión: la depresión en perros puede estar estrechamente relacionada con el dolor, ya que el sufrimiento físico puede afectar significativamente el bienestar emocional y conductual del animal. Experimentan una disminución en su calidad de vida cuando enfrentan dolor crónico, lo cual puede manifestarse en comportamientos depresivos.
    • Pérdida de apetito: la pérdida de apetito, o anorexia, en perros puede ser un síntoma de varias condiciones médicas y emocionales.
    • Estrés: el dolor provoca una respuesta de estrés y esas respuestas llevan a un aumento en la producción de cortisol, catecolaminas y mediadores inflamatorios que causan taquicardia, vasoconstricción, disminución de la motilidad gastrointestinal, retraso en la curación y privación del sueño. El dolor, especialmente el dolor crónico, también causa cambios no visibles en el sistema nervioso central (SNC) que pueden llevar a una magnificación de la percepción del dolor y un estado de dolor prolongado. La respuesta de estrés inducida por el dolor puede reducir la actividad de la serotonina en el cerebro. El dolor también podría disminuir la actividad física y esto podría reducir aún más la actividad de la serotonina en el sistema nervioso central (SNC). Una reducción de la actividad de la serotonina en el SNC se ha relacionado con el comportamiento agresivo en perros.

    El miedo y la ansiedad resultan en una respuesta común al estrés. La gama de respuestas a los estresores en los perros puede incluir evitación, agresión defensiva, jadeo, salivación, pacing (consiste en que el perro se desplaza siguiendo el mismo recorrido en bucle), actividad excesiva, exploración visual, eliminación inapropiada, pupilas dilatadas, vocalización, esconderse, buscar contacto humano, buscar contacto con otros perros o mascotas, comportamientos de búsqueda de atención como rascar a una persona, postura corporal baja, posición de orejas aplastadas, posición baja de la cola, anorexia y cavar.

    Cambios en la interacción social:

    • Evitar el contacto físico: los perros que experimentan dolor pueden evitar el contacto físico con otros perros o con sus tutores.
    • Búsqueda de atención: por otro lado, algunos perros pueden buscar atención adicional de sus tutores cuando están en dolor, buscando consuelo y cercanía.
    • Cambios en la relación con otros animales del hogar: el dolor puede afectar la dinámica social entre los perros en el hogar, provocando cambios en la forma en que interactúan entre sí, como evitar el juego o volverse más agresivos.

    Signos conductuales de enfermedad gastrointestinal y dolor:

    Como extra, os pongo también signos conductuales que salen un poco del comportamiento como tal para reconocer enfermedades gastrointestinal y el dolor que causan.

    • Los signos de enfermedad esofágica incluyen regurgitación, disfagia (dificultad para tragar), odinofagia (el dolor de la faringe), salivación, arcadas, náuseas y deglución repetida.
    • Los signos de enfermedad gástrica incluyen náuseas, salivación, vómitos, hematemesis, melena, cambios inexplicables en el aliento y anorexia.
    • Los signos asociados con enfermedades del intestino grueso incluyen disquecia, tenesmo y estreñimiento. Los signos de un cuerpo extraño gastrointestinal incluyen salivación, regurgitación, odinofagia, disfagia, arcadas forzadas y anorexia.

    Los signos de dolor crónico que son capaces de reconocer los tutores en sus perros

    Otro dato interesante en otro estudio científico, son los signos de dolor crónico que son capaces de reconocer los tutores en sus perros. De 35 comportamientos relacionados con el dolor y cambios posturales, 13 de ellos fueron reportados significativamente más a menudo por tutores que creían que sus perros podrían experimentar dolor:

    1. Reducción de la actividad general.
    2. Resistencia a caminar.
    3. Dificultad para levantarse.
    4. Dificultad para girar sobre ambos lados al acostarse.
    5. Rigidez al caminar.
    6. Disminución en la interacción social.
    7. Cambios en el comportamiento de juego.
    8. Cambios en la postura.
    9. Cambios en la forma de caminar o cojera.
    10. Aumento del tiempo de sueño.
    11. Retraso en saludar al dueño en la puerta.
    12. Mostrar agresión para proteger partes del cuerpo.
    13. Cambios en las posiciones de las orejas y la cola durante actividades o cambios posturales.

    La mayoría de estos cambios tenían que ver con la manera en que sus perros se mueven y actúan en su vida diaria. Por ejemplo, los tutores notaron cambios en las posiciones de las orejas y la cola de sus perros durante las actividades diarias o cambios en la posición del cuerpo. Los tutores pudieron detectar con bastante facilidad cambios en las posturas de las orejas relacionados con el dolor. Sin embargo, parecían percibir alteraciones en la posición de la cola principalmente cuando sus perros se involucraban en actividades inusuales, como caminar sobre superficies resbaladizas o brillantes o subir escaleras.

    Los hallazgos también revelaron que los perros más jóvenes mostraban más cambios conductuales, mientras que los perros mayores mostraban signos como reducción de la actividad, problemas para caminar y ponerse de pie, dificultad para girar y rigidez durante los paseos. Parece que es más fácil detectar el dolor en perros más jóvenes, mientrás que los tutores pueden tener dificultades para detectar el dolor en perros mayores. Esto podría deberse a que es difícil para los dueños distinguir entre los signos típicos del envejecimiento y los relacionados con el dolor, ya que los cambios conductuales relacionados con el dolor tienden a desarrollarse gradualmente en los perros.

    Los tutores de perros pueden reconocer cambios conductuales relacionados con el dolor en sus perros. Tienden a notar estos cambios principalmente durante las actividades cotidianas, especialmente durante el tiempo de juego y cuando los perros cambian de posición. Sin embargo, a menudo se pasan por alto los cambios más sutiles provocados por el dolor en los perros hasta que estos cambios se vuelven inconfundiblemente aparentes, de manera similar a sus percepciones de los indicadores de estrés.

    Referencias: Mills, D.S.; Demontigny-Bédard, I.; Gruen, M.; Klinck, M.P.; McPeake, K.J.; Barcelos, A.M.; Hewison, L.; Van Haevermaet, H.; Denenberg, S.; Hauser, H.; et al. Pain and Problem Behavior in Cats and Dogs. Animals 2020, 10, 318. https://doi.org/10.3390/ani10020318

    Camps, T., Amat, M., Mariotti, V. M., Le Brech, S. & Manteca, X. Pain-related aggression in dogs: 12 clinical cases. Journal of Veterinary Behavior 7, 99–102 (2012).

    Demirtas, A. et al. Dog owners’ recognition of pain-related behavioral changes in their dogs. Journal of Veterinary Behavior 62, 39–46 (2023).

    Mota-Rojas, D.; Marcet-Rius, M.; Ogi, A.; Hernández-Ávalos, I.; Mariti, C.; Martínez-Burnes, J.; Mora-Medina, P.; Casas, A.; Domínguez, A.; Reyes, B.; et al. Current Advances in Assessment of Dog’s Emotions, Facial Expressions, and Their Use for Clinical Recognition of Pain. Animals 2021, 11, 3334. https://doi.org/10.3390/ani11113334

    Diane Frank, Recognizing Behavioral Signs of Pain and Disease: A Guide for Practitioners, Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, Volume 44, Issue 3, 2014, https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2014.01.002.

    Hellyer P, Rodan I, Brunt J, Downing R, Hagedorn JE, Robertson SA. AAHA/AAFP pain management guidelines for dogs & cats. J Am Anim Hosp Assoc. 2007 Sep-Oct;43(5):235-48. doi: 10.5326/0430235. PMID: 17823472.

    Mellor, D J, Cook, C J and Stafford, K J 2000 Quantifying some responses to pain as a stressor. In: Moberg, G P and Mench, J A (eds) The Biology of Animal Stress: Basic Principles and Implications for Animal Welfare pp 171–198. CAB International: Wallingford, UK

    Descubre también nuestro artículo: Impacto del dolor crónico en el bienestar de los perros

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