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El impacto del eje microbiota-intestino-cerebro en el comportamiento de los perros

    El eje microbiota-intestino-cerebro del perro y su relación con el estrés

    ¿Sabías que el intestino de tu perro afecta su comportamiento? El eje microbiota-intestino-cerebro es un sistema complejo e integrado que conecta el sistema nervioso entérico, el sistema nervioso autónomo, el sistema neuroendocrino, el sistema neuroinmune y el sistema nervioso central. Este eje desempeña un papel crucial en la regulación de funciones gastrointestinales, así como en la modulación de la salud mental y emocional. Esta conexión involucra complejas redes de neuronas, hormonas y células inmunitarias, y la dieta es un modulador significativo de esta relación.

    El intestino, y especialmente las bacterias que viven en él, también influyen en el cerebro y afectan el comportamiento y las emociones de tu perro.
    La comunicación entre el cerebro y el intestino es clave para entender cómo el estrés puede causar comportamiento ansioso y por qué algunos perros son más susceptibles a la ansiedad y el estrés que otros.

    ¿Qué es el eje microbiota-intestino-cerebro?

    El eje microbiota-intestino-cerebro describe la comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, que ocurre a través de varios canales, como el sistema nervioso, el sistema inmunológico, los neurotransmisores y las hormonas. Esto significa que lo que ocurre en el sistema digestivo de tu perro puede tener un impacto significativo en su bienestar mental y emocional. Y lo que sucede en la mente de tu perro también puede afectar su intestino.

    Componentes claves:

    Sistema Nervioso Entérico (SNE):

    Una red de neuronas localizada en el intestino que se extiende desde el esófago hasta el ano. Es un componente esencial del tracto gastrointestinal, regulando una variedad de funciones críticas que van desde la digestión, la motilidad y la secreción hasta la absorción de nutrientes y la protección inmunológica. Se comunica directamente con el sistema nervioso central (SNC) a través del nervio vago y otras vías.

    Microbiota intestinal:

    El intestino alberga un ecosistema diverso de microorganismos conocido como microbiota intestinal. Es el conjunto de microorganismos (bacterias, virus, hongos) que viven en el tracto gastrointestinal y desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la homeostasis intestinal, la síntesis de nutrientes esenciales e influencian las respuestas inmunitarias. La microbiota intestinal también se comunica con el sistema nervioso central a través del eje intestino-cerebro, modulando vías neurales y endocrinas que afectan el comportamiento, el estado de ánimo y la cognición. Estos diminutos organismos también pueden influir en cómo el cerebro de tu perro responde al estrés. Cuando las bacterias intestinales están desequilibradas, pueden causar inflamación y otros problemas que afectan negativamente al cerebro.

    Sistema inmunológico:

    Las células inmunitarias residentes en el intestino, como los macrófagos y las células dendríticas, son capaces de secretar una variedad de citocinas y mediadores inflamatorios en respuesta a estímulos externos e internos. Estos mediadores pueden cruzar la barrera hematoencefálica y afectar la función cerebral de diversas maneras.

    Sistema endocrino:

    El intestino no solo actúa como un órgano digestivo crucial, sino que también desencadena la liberación de hormonas que pueden influir significativamente en la función cerebral y el comportamiento. Entre estas hormonas se destacan el péptido YY (PYY) y la grelina.

    Estrés en perros y eje microbiota-intestino-cerebro

    La importancia del eje microbiota-intestino-cerebro en la regulación de las respuestas relacionadas con el estrés ha sido ampliamente reconocida. Recientemente, la microbiota ha emergido como un actor clave en el control de este eje, especialmente en condiciones de estrés provocado por desafíos homeostáticos reales o percibidos. La microbiota intestinal se ha implicado en una variedad de condiciones relacionadas con el estrés, incluyendo la ansiedad y el síndrome del intestino irritable.

    El intestino y el cerebro están estrechamente conectados a través del nervio vago, cuando el nervio vago detecta cambios en la actividad intestinal, comunica al cerebro que la percepción del estrés, la ansiedad y el apetito deben ajustarse.

    Habrás escuchado varias veces que el intestino es el «segundo cerebro», esto es porque el intestino también produce varias hormonas y neurotransmisores que pueden afectar el cerebro (aunque no directamente). Alrededor del 95% de la serotonina — el neurotransmisor (y hormona) que contribuye a regular el estado de ánimo — se sintetiza en las células enteroendocrinas del tracto gastrointestinal. El neurotransmisor GABA también es producido por ciertas bacterias intestinales, y ambos neurotransmisores juegan un papel en la regulación de la ansiedad y el estrés.

    A su vez, el cerebro puede influir en el intestino a través del sistema nervioso autónomo, que controla la motilidad y secreción intestinal, y a través de hormonas. La conexión intestino-cerebro puede afectar muchos aspectos de la salud, incluyendo el estado de ánimo, comportamiento, capacidad de aprendizaje y bienestar general de tu perro.

    Microbiota intestinal y modulación del sistema inmunológico

    La microbiota intestinal desempeña un papel crucial en la regulación del sistema inmunológico, lo cual repercute directamente en la función cerebral. Cuando hay disbiosis, es decir, un desequilibrio en la composición de la microbiota intestinal, puede asociarse con diversos trastornos neurológicos como ansiedad y estrés. Esto se debe a que los microorganismos intestinales no solo ayudan a mantener la integridad de la barrera intestinal y a regular respuestas inmunitarias locales, sino que también influyen en las señales que afectan al cerebro a través del eje microbiota-intestino-cerebro.

    El impacto del eje microbiota-intestino-cerebro en el comportamiento de los perros

    Cómo afecta el intestino al cerebro

    Vía neural:

    Nervio vago: un nervio largo que va desde el tronco cerebral hasta los intestinos. El nervio vago actúa como un canal vital de comunicación entre el intestino y el cerebro, transmite señales desde el intestino al cerebro y vice versa, influenciando el estado de ánimo, la respuesta al estrés y el comportamiento. La estimulación vagal se ha asociado con efectos antidepresivos y ansiolíticos.

    Microbiota intestinal:

    Neurotransmisores: las bacterias intestinales pueden producir neurotransmisores como la serotonina, el GABA y la dopamina, que afectan el estado de ánimo y la función cognitiva.
    Metabolitos microbianos: los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y otros metabolitos producidos por la microbiota pueden cruzar la barrera hematoencefálica y afectar la función neuronal y la inflamación cerebral.

    Sistema neuroinmune:

    El sistema neuroinmune regula la respuesta inmunológica en el intestino a través de la interacción entre células inmunitarias y neuronas entéricas. La inflamación intestinal puede liberar citocinas (también denominadas citoquinas) y otros mediadores inflamatorios que afectan al cerebro y viceversa, influyendo en el estado de ánimo y el comportamiento. La liberación de citocinas proinflamatorias afectan al cerebro, contribuyendo a trastornos como la ansiedad.

    Sistema endocrino:

    Hormonas intestinales: hormonas como la grelina y la leptina, producidas en el intestino, pueden influir en el apetito, el estado de ánimo y el comportamiento.

    Péptido YY (PYY): producido principalmente en las células endocrinas del intestino, el PYY se libera en respuesta a la ingesta de alimentos, especialmente después de comidas ricas en proteínas y grasas. Funciona como un supresor del apetito, regulando la saciedad y la ingesta de alimentos. Además de su papel en el control del apetito, el PYY también puede actuar sobre receptores específicos en el cerebro, incluidos los que regulan el estado de ánimo y la cognición.

    Grelina: conocida como la hormona del hambre, la grelina se produce principalmente en el estómago y el intestino delgado. Su liberación aumenta antes de las comidas y disminuye después de la ingesta de alimentos. Además de regular el apetito, la grelina también tiene efectos en la función cerebral, afectando la motivación y el sistema de recompensa. Investigaciones recientes han sugerido que la grelina podría tener potenciales implicaciones en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo y de la alimentación, debido a su capacidad para influir en la plasticidad neuronal y la respuesta al estrés.

    Cómo afecta el cerebro al intestino

    Vía neural:

    Divisiones del sistema nervioso autónomo:

    • Simpático: prepara el cuerpo para la «lucha o huida», ralentizando la digestión.
    • Parasimpático (principalmente a través del nervio vago): promueve el «reposo y digestión», estimulando la actividad digestiva.

    Eje Hipotálamo-Hipófisis-Adrenal (HPA):

    Respuesta al estrés: el estrés activa el eje HPA, liberando cortisol, que puede afectar la permeabilidad intestinal, la microbiota y la inflamación. El estrés crónico puede empeorar condiciones como el SII y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

    Influencia psicológica:

    La ansiedad por ejemplo, puede afectar los hábitos alimenticios, la percepción del dolor y la función digestiva, creando un ciclo de retroalimentación negativa entre el intestino y el cerebro. Las emociones y el estado mental influyen en comportamientos relacionados con la dieta y la actividad física, que a su vez afectan la salud intestinal.

    Para resumir:

    impacto del eje microbiota-intestino-cerebro en el comportamiento de los perros

    Ejemplos de influencias:

    influencia del intestino sobre el cerebro

    ¡Seguiremos hablando de la disbiosis pronto con la parte 2!

    Referencias: Foster JA, Rinaman L, Cryan JF. Stress & the gut-brain axis: Regulation by the microbiome. Neurobiol Stress. 2017 Mar 19;7:124-136. doi: 10.1016/j.ynstr.2017.03.001. PMID: 29276734; PMCID: PMC5736941.

    Appleton J. The Gut-Brain Axis: Influence of Microbiota on Mood and Mental Health. Integr Med (Encinitas). 2018 Aug;17(4):28-32. PMID: 31043907; PMCID: PMC6469458.

    Llinas, Adalberto & Moranth, Rusvelt. (2023). Eje microbiota-Intestino-Cerebro. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar. 7. 4531-4547. 10.37811/cl_rcm.v7i2.5666.

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