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Vínculo entre el estrés, la microbiota intestinal y el comportamiento

    Eubiosis y disbiosis: factores influyentes, consecuencias del Estrés y estrategias nutricionales para mantener el equilibrio microbiano de tu perro

    Durante la vida de tu perro, las poblaciones bacterianas que componen la microbiota intestinal experimentan cambios influenciados por varios factores, como el ambiente, la carga genética, la edad, el tipo de dieta, así como el estrés, las infecciones y el uso de antibióticos (Coelho, Ayres, Barreto, et al., 2021). Estos cambios en la composición de la microbiota intestinal pueden afectar no solo su salud digestiva pero también general y emocional. La influencia de la microbiota en los trastornos mentales y del comportamiento, incluida la ansiedad, está bien documentada en modelos humanos y de roedores, considerando los mecanismos metabólicos, neuroendocrinos e inmunomediados involucrados. Sin embargo, existe una brecha significativa en la comprensión de estas relaciones en el contexto del comportamiento canino. Considerando la similitud de funcionamiento entre ambas especies, es probable que la microbiota también juegue un papel importante en los trastornos de comportamiento canino.

    Eubiosis y disbiosis:

    Eubiosis: una microbiota intestinal normal actúa como una barrera protectora contra patógenos debido a su ocupación del espacio, su capacidad de secreción de sustancias antimicrobianas y la acidificación del medio mediante la producción de ácidos orgánicos (Takiishi, Fenero & Câmara, 2017).

    Disbiosis: se refiere a un desequilibrio o alteración en la composición normal de la microbiota. Esto puede implicar una disminución de bacterias beneficiosas, un aumento de bacterias perjudiciales, o cambios en la diversidad microbiana que pueden afectar la salud intestinal y general del individuo. Cuando se produce una descompensación del equilibrio microbiano, las concentraciones de estas moléculas pueden alterarse, lo que podría justificar en parte la aparición de diversas enfermedades, como trastornos del comportamiento y ansiedad (Morris, Berk, Carvalho et al., 2017). Cambios en la composición normal de la microbiota pueden llevar a alteraciones en la motilidad intestinal y afectar las secreciones normales, a menudo resultando en hipersensibilidad visceral (Tiffany & Bäumler, 2019). Se ha encontrado evidencia de que estas interacciones están asociadas con trastornos del sistema nervioso central y trastornos gastrointestinales funcionales (Wei, Singh, Ro, et al., 2021).

    En humanos, el equilibrio entre la normobiosis y la disbiosis dentro del microbioma intestinal se preserva por la presencia o ausencia de especies de alta abundancia (Lachnospiracea, Clostridiaceae, Ruminococcaceae, Eubacterium, Butyriciccocaceae, Lactobacillus, Bifidobacterium, Faecalibacterium, Roseburia y Bacteroides) y especies de menor abundancia (Enterobacteriaceae, Alistipes y Akkermansia). En presencia de microbios beneficiosos, se mantienen mecanismos homeostáticos como la síntesis de neuropeptidos, la promoción de la integridad de la barrera intestinal y las funciones reguladoras de las células inmunes. Cuando este equilibrio se altera puede tener efectos negativos como la degradación de mucina (proteína que protege la mucosa intestinal, su degradación puede debilitar esta barrera), la desregulación de la barrera intestinal, lo que permite que los microbios patógenos y sus metabolitos y endotoxinas se infiltren, favoreciendo el reclutamiento local de células inmunitarias y desencadena la inflamación sistémica.

    Vínculo entre el estrés, la microbiota intestinal y el comportamiento

    En perros sanos, la microbiota intestinal está dominada por miembros de los filos Bacteroidetes, Fusobacteria y Firmicutes y, en menor medida, por los filos Actinobacteria y Proteobacteria. Un estudio metagenómico que analizó las heces de seis lobos y 169 perros de diferentes razas detectó una alta abundancia de miembros de los géneros Fusobacterium, Prevotella y Bacteroides. Varios factores ambientales, como la dieta, el peso corporal, la edad y otros, pueden influir en la estructura y composición de la microbiota intestinal. Sin embargo, el impacto de estos factores es leve en comparación con los cambios que pueden ser inducidos por enfermedades.

    ¿Qué pasa cuando tu perro está estresado?

    Cuando tu perro experimenta estrés, las glándulas suprarrenales liberan una hormona llamada cortisol. El cortisol puede afectar el intestino de varias maneras. Puede aumentar la permeabilidad de la mucosa intestinal, permitiendo que toxinas y otras sustancias se filtren. El estrés y el cortisol también pueden alterar la composición óptima de las bacterias intestinales, llevando a un desequilibrio (disbiosis) que causa inflamación de bajo grado y otros problemas intestinales.

    Por otro lado, la microbiota intestinal influye en cómo los animales manejan el estrés. Una microbiota intestinal desequilibrada también puede interrumpir el sistema de estrés, llevando a niveles elevados de hormonas del estrés (cortisol) en los perros. Esto, a su vez, puede llevar a una mayor permeabilidad intestinal e inflamación de bajo grado. Estas inflamaciones, desencadenadas por la microbiota intestinal, juegan un papel importante en el desarrollo de trastornos de ansiedad.

    Ácidos grasos de cadena corta, estrés y ansiedad

    Algunas bacterias intestinales producen activamente ácidos grasos de cadena corta al fermentar fibras dietéticas. Estos ácidos grasos de cadena corta tienen efectos antiinflamatorios y neuroprotectores. Cuando el equilibrio de la microbiota intestinal se ve interrumpido, por ejemplo, por un estrés excesivo, a menudo hay muy pocas bacterias intestinales que producen estos ácidos grasos de cadena corta, lo que resulta en cantidades insuficientes de estos ácidos en el torrente sanguíneo. En consecuencia, las personas y animales con un trastorno de ansiedad a menudo tienen una deficiencia de ácidos grasos de cadena corta y de las bacterias que los producen.

    Dieta, bacterias intestinales y comportamiento en perros

    Si tienes un perro que es sensible a la ansiedad o al estrés, vale la pena echar un vistazo crítico a lo que come y hacer una cita con un nutricionista. Cabe destacar que no soy nutricionista, saco la información de estudios científicos, este artículo no sustituye de ningún modo la consultación con un nutricionista para adecuar la dieta a las necesidades de tu perro.

    La dieta de tu perro influye en gran medida en la composición y diversidad de su microbiota intestinal. Se ha demostrado que agregar fibras vegetales tiene un efecto positivo en la microbiota intestinal. Ingredientes como pulpa de remolacha, copos de avena, fibra de patata, cáscara de soja, vegetales de hojas verdes (col rizada, espinaca, etc.), inulina, fructooligosacáridos (FOS) o galactooligosacáridos (GOS). Es probable que estos alimentos ricos en fibra ayuden a la microbiota intestinal a producir más ácidos grasos de cadena corta, lo que tiene un impacto positivo en el bienestar.

    ¿Cómo apoyar la microbiota intestinal de tu perro para reducir el estrés?

    • Proporciona el tipo y la cantidad adecuada de fibra. Asegúrate de elegir lo adecuado para la especie; por ejemplo, la avena puede ser una buena opción.
    • Ofrece una dieta variada y equilibrada. No elijas al azar una bolsa barata de comida en el supermercado; asegúrate de ofrecerle una dieta que esté formulada adecuadamente por un especialista (consulta con un asesor nutricional).
    • Investigaciones sugieren que el uso de probióticos podría ser una estrategia terapéutica para restaurar la armonía perdida debido a estos factores (Young & Huffman, 2003; Rolfe, 2000). Los prebióticos proporcionan los sustratos adecuados para los microbios beneficiosos (ciertos tipos de fibra) y los probióticos son microbios benéficos vivos.
    • No obsesionarse con la higiene. Las bacterias viven en la suciedad. El lavado excesivo y la desinfección matan incluso a las bacterias beneficiosas. Por ejemplo, el desarrollo de la microbiota intestinal se ve comprometido en cerdos que viven en ambientes interiores excesivamente limpios.

    Consultar un nutricionista ante cualquier cambio en la dieta de tu perro.

    Datos interesantes

    Cómo ven, una microbiota intestinal desequilibrada puede ser problemática y causar dificultades más allá de un simple malestar estomacal. Estudios realizados en modelos animales expuestos a diversas situaciones de estrés han revelado cambios significativos en la composición de la microbiota intestinal (Yoshikawa, Kurihara, Furuhashi, et al., 2017). En laboratorios alrededor del mundo, los científicos criaron animales (roedores) que carecían completamente de microbiota intestinal. Resultó que cuando estos roedores experimentaban algo aterrador, mostraban una respuesta hormonal de estrés anormalmente alta. Además, el comportamiento de estos animales libres de gérmenes era notablemente diferente al de los animales con una microbiota intestinal normal. Estos estudios demostraron que la microbiota intestinal es crucial para regular las respuestas hormonales y conductuales al estrés.

    La investigación en cerdos ha mostrado que la microbiota intestinal y los metabolitos microbianos están vinculados al mordisqueo de colas. El mordisqueo de colas es un comportamiento anormal que causa dolor y estrés psicológico. Los cerdos que mordían las colas de otros cerdos tenían una mayor abundancia relativa de bacterias Firmicutes y una menor cantidad de ácidos grasos de cadena corta en sus heces, que son los mensajeros que las bacterias intestinales envían al cerebro para alterar el comportamiento.

    En otro estudio, se suplementó a los cerdos con probióticos de Lactobacillus, bacterias benéficas vivas, desde el nacimiento hasta el destete. Luego se probó la reacción conductual de los lechones hacia un sonido aterrador (reproducción de ladridos fuertes de perros). Se encontró que el grupo control aumentó el comportamiento de vigilancia, pero el grupo de probióticos no lo hizo, lo que sugiere que los probióticos redujeron la ansiedad.

    Muchos otros estudios han mostrado que una microbiota intestinal desequilibrada está vinculada con trastornos de depresión y ansiedad tanto en humanos como en animales.

    Referencias: Sacoor C, Marugg JD, Lima NR, Empadinhas N, Montezinho L. Gut-Brain Axis Impact on Canine Anxiety Disorders: New Challenges for Behavioral Veterinary Medicine. Vet Med Int. 2024 Jan 23;2024:2856759. doi: 10.1155/2024/2856759. PMID: 38292207; PMCID: PMC10827376.

    Alessandri, G., Milani, C., Mancabelli, L., Mangifesta, M., Lugli, G.A., Viappiani, A., Duranti, S., Turroni, F., Ossiprandi, M.C., van Sinderen, D. and Ventura, M. (2019), Metagenomic dissection of the canine gut microbiota: insights into taxonomic, metabolic and nutritional features. Environ Microbiol, 21: 1331-1343. https://doi.org/10.1111/1462-2920.14540

    Pilla Rachel, Suchodolski Jan S. – The Role of the Canine Gut Microbiome and Metabolome in Health and Gastrointestinal Disease, Frontiers in Veterinary Science, 6, 2020 DOI=10.3389/fvets.2019.00498

    Padhi Piyush , Worth Carter , Zenitsky Gary , Jin Huajun , Sambamurti Kumar , Anantharam Vellareddy , Kanthasamy Arthi , Kanthasamy Anumantha G. – Mechanistic Insights Into Gut Microbiome Dysbiosis-Mediated Neuroimmune Dysregulation and Protein Misfolding and Clearance in the Pathogenesis of Chronic Neurodegenerative Disorders ,Frontiers in Neuroscience, VOLUME 16, 2022, DOI=10.3389/fnins.2022.836605

    Narjis Kraimi, Marian Dawkins, Sabine G. Gebhardt-Henrich, Philippe Velge, Ivan Rychlik, Jiří Volf, Pauline Creach, Adrian Smith, Frances Colles, Christine Leterrier, Influence of the microbiota-gut-brain axis on behavior and welfare in farm animals: A review,Physiology & Behavior,Volume 210,2019,https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2019.112658

    Verbeek, E., Dicksved, J. & Keeling, L. Supplementation of Lactobacillus early in life alters attention bias to threat in piglets. Sci Rep 11, 10130 (2021). https://doi.org/10.1038/s41598-021-89560-2

    Verbeek, E., Keeling, L., Landberg, R. et al. The gut microbiota and microbial metabolites are associated with tail biting in pigs. Sci Rep 11, 20547 (2021). https://doi.org/10.1038/s41598-021-99741-8

    Coelho GDP, Ayres LFA, Barreto DS, Henriques BD, Prado MRMC, Passos CMD. Acquisition of microbiota according to the type of birth: an integrative review. Rev Lat Am Enfermagem. 2021 Jul 19;29:e3446. doi: 10.1590/1518.8345.4466.3446. PMID: 34287544; PMCID: PMC8294792.

    Descubre también la parte 1: El impacto del eje microbiota-intestino-cerebro en el comportamiento de los perros

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